Ecología: la ganadería es el sector más contaminante del Planeta, al punto que podríamos afirmar que contamina menos un vegetariano en un todoterreno que un omnívoro en bicicleta. Cada kilo de carne supone la utilización de unos 19.000 litros de agua, cuando cada kilo de trigo utiliza apenas 400 litros. Comer un solomillo supone la misma cantidad de gases de efecto invernadero que realizar 20 kilómetros en un coche de consumo medio.
Ética: el omnivorismo es la capacidad que tenemos los humanos de poder decidir qué comer. En este sentido entendemos que es posible mantener una dieta saludable y sabrosa sin causar sufrimiento a ningún animal. Por eso nos decidimos a ser veganos. Ya que somos incapaces de matar a un animal con nuestras propias manos para después comerlo, hemos decidido que tampoco los comeremos aunque los mate otra persona.
Salud: una dieta vegana puede ser tanto o más saludable que una dieta omnívora, tal y como han demostrado varias prestigiosas organizaciones de nutricionistas, entre ellas la Asociación de Dietética.
Variedad: las dietas veganas son un desafío a la creatividad culinaria, lo que acaba en un modelo de consumo mucho más variado, al contrario de lo que se cree. Los veganos no comemos solamente lechugas y tomates, sino que nuestra dieta también incluye productos que imitan el sabor y texturas de aquellos que la sociedad está acostumbrada a comer. Vegania pone a disposición de sus clientes una completa línea de productos 100% vegetales: Hamburguesas, salchichas, escalopes, barritas de pescado vegetal, chorizo, jamón, quesos de soja (mozzarella, gouda, cheddar, azul...), nata de soja, leches vegetales (soja, arroz, avena, espelta, almendra...), helados de soja o sirope de ágave de muchos sabores, patés, etc., además de pienso 100% vegetariano para perros y gatos.
Justicia social: el 82% del cereal que se produce a escala global es utilizado para el engorde del ganado, mientras las dos terceras partes de la población humana se encuentra bajo la línea de la pobreza y sufre deficiencias alimenticias. En sus años de vida, antes de ser ejecutada, una vaca puede comer el mismo cereal que una familia en nueve años, mientras que si esa familia se comiera esa vaca viviría apenas siete meses.