Los zoos son prisiones en las que viven encarcelados cientos de animales con el objetivo de hacer disfrutar a quienes les visitan. En estas cárceles toda clase de animales con interés en ser libres son "expuestos" como lo son las obras de arte en un museo. Una visita a cualquier zoo es suficiente para darnos cuenta de que en ellos, la libertad es la gran ausente. Las jaulas, celdas y otros espacios más o menos reducidos son las "casas" donde se obliga a vivir encerrados a muchos animales, lejos de sus hábitats naturales e igual de alejados de una vida satisfactoria.
Si te interesa aprender sobre los demás animales (no olvidemos que los humanos también somos animales) hay mucho que puedes hacer por conocerles e incluso por ayudarles. En primer lugar no asistas a zoos ni a otros recintos donde sean expuestos y privados de libertad. Circos, acuarios, delfinarios, etc. son todas diferentes caras de la misma moneda: la explotación animal. Puedes aprender mucho de los animales visitando páginas en Internet, con documentales de vídeo, en libros y enciclopedias, etc. Pero quizás lo mejor para ellos es que aprendamos a respetarles y a reconocer que aunque seamos muy diferentes en algunas cosas, en lo importante (la capacidad para sufrir y disfrutar de nuestras vidas) somos iguales. También puedes ayudar a los animales haciendo que otros no asistan a esta clase de lugares, hablando con tus amigos y familiares sobre por qué no deben visitar los zoos, repartiendo folletos u otra información sobre especismo, ayudándonos a llevar a cabo nuestra labor, etc. ¡Hay muchas formas de ayudar a los animales y de hacer que ninguno acabe su vida en zoo!